6

Sep

Publicado en Blog.

No todo es Osteopatía.

Todo es movimiento continuo, constante cambio, constante evolución, continua transformación, adaptación, si no hubiese movimiento no habría vida, vivimos en un planeta en continua evolución y adaptación al igual que nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestros pensamientos.

De hecho aquí tenemos 2 principios importantes para el planeta, el principio de movimiento constante, que tiene que ver con nuestros proceso vitales de vida y muerte; todo está basado en ciclos y el de adaptación; este planeta está en constante proceso de transformación y adaptación como principio de supervivencia o de permanencia, los humanos estamos creados a imagen y semejanza del nuestro planeta Gaia donde vivimos, el ser humano está concebido para el movimiento, está concebido para moverse en coordinación armoniosa de todas sus partes, a fin de mantener el equilibrio con su entorno. Tenemos los mismos principios de funcionamiento aunque muchas veces nos olvidamos, somos como todos sabéis un micro-cosmo dentro de un macro-cosmo, nuestro cuerpo tiene toda la información, vivencias, traumas, etc. toda la información celular de nuestros ancestros, y éstos, a su vez tienen y contienen la historia de nuestro planeta y su evolución, cada una de nuestras células tiene información de toda una especie en constante evolución, otra cosa es que no seamos conscientes de ello y no actuemos en consecuencia con lo que somos.

Nosotros como micro-cosmo que somos en resonancia constante con la vibración de la tierra, investigar sobre la onda Schumann , los conocidos o menos conocidos 7,83 Hz que determinan el campo magnético de la tierra y a la vez a nosotros como producto de la misma.

Aunque lo desconozcamos o lo queramos ignorar estamos sometidos a campos de frecuencias en resonancia con la vibración de nuestro planeta con la transcendencia que esto tiene.

El cuerpo humano tiene una respuesta específica ante los impulsos internos y externos, entendiendo como impulsos a los acontecimientos que cada instante nuestro cuerpo esta adaptándose, procesos unas veces físicos, otras emocionales, otros psicológicos, otros eléctricos, otros químicos, otros energéticos, otros electro-magnéticos y así podríamos estar varias páginas enumerándolos, tenemos unos centros receptores repartidos por todo el cuerpo que están en permanente alerta para percibir y procesar toda la información que unas veces recibimos y otras emitimos y otras también inventamos, estos llamémosles satélites, están en continua comunicación, con el procesador central, el cerebro. Podemos decir de él,: que es él órgano que todo lo quiere saber, entender, procesar , archivar, transformar, etc. y para ello mantiene movilizados a sus súbditos como por ejemplo el sistema nervioso central protegido por sus 3 membranas, el sistema nervioso autónomo que recibe información de los órganos y vísceras y sus emisarios: el simpático y el parasimpático. También se mantiene en constante comunicación con los 12 nervios craneales, y así en constante recepción y transmisión de impulsos e informaciones, con todo esto quiero llegar a la conclusión que toda la zona donde procesamos después de recibir toda la información és en el cerebro, y éste está alojado en un palacio rodeado de huesos, membranas, plexos, ventrículos, senos, venas, etc.

Está claro que el procesador central, el cerebro, está asentado en su trono y protegido por sus súbditos, de hecho, su mecanismo de defensa es parecido a un airbag pero en este caso en vez de aire hay líquido, líquido céfalo-raquídeo que es producido dentro del cráneo y esta constituido por sodio, potasio, calcio, cloro, sales inorgánicas (fosfatos) y componentes orgánicos (glucosa).

Todo lo que envuelve este ordenador central está en conexión o recibe información de todo el cuerpo, desde los órganos, músculos, huesos, líquidos, etc.

Como dijo el creador de la Osteopatía Andrew Taylor Still: el cuerpo es el reflejo del cráneo. También una de sus citas más celebre era:

“Encontrad la lesión, recolocad, rearmonizar, reequilibrar y dejar que el cuerpo actúe”.

Está demostrado por la investigación en anatomía que el origen de todas las cadenas musculares del cuerpo, la cadena de flexión, la de extensión, la cruzada de apertura, la cruzada de cierre, la visceral, la neuromeníngea, etc. salen del cráneo, de sus membranas intracraneales y van enlazándose y entrelazándose en el cuerpo a través de músculos que en su recorrido realizan la misma acción y casi todos terminan en los pies.

¿Dónde nos lleva esto… ?, pues a mi entender nos dice que todo lo que pueda estar perturbado en el origen, buscará mediante la adaptación en unos casos, y la desestabilización en otros el falso equilibrio para poder seguir manteniendo esas informaciones que son transmitidas a los distintos satélites para llevar la información al ordenador central, este con esta información, muchas veces falsa pues como he dicho son adaptaciones para mantener un falso equilibrio que nos pueda liberar de nuestro sufrimientos, miedos o aislamientos por falta de información.

Nosotros los osteópatas, al igual que muchos otros facilitadores, bien llamados alternativos, pues creo que damos una respuesta lógica y ciertamente otra alternativa a través de un razonamiento lógico y científico, pues tenemos en cuenta todos los parámetros globales que nuestra técnica contempla para dar una respuesta global al cuerpo y no aislada, en una zona que no sabemos si está sometida o sometiendo al sistema con su emisión de información, valoramos  el problema, no por el dolor que esté causando, aunque si evidentemente lo tenemos en cuenta, no por los signos externos como ejemplo las dismetrías, sino por el análisis minucioso  de todo el cuerpo para ir identificando las perturbaciones, las compensaciones, las adaptaciones, etc. que hemos sido capaces de producir unas veces para tapar o enmascarar, otras para equilibrar…

Como dije anteriormente estamos concebidos para el movimiento, el movimiento es vida y como nuestro planeta estamos en constante movimiento.

Nuestra visión del problema parte de un análisis minucioso de los huesos del cráneo, de su movimiento, donde cualquier alteración en el mismo causará alteraciones en la misma zona y ésta puede producir compresiones, torsiones, dificultar la circulación, el drenaje, en fin perturbar todo el entorno pues esto creara una adaptación de todos sus huesos vecinos y a su vez de las membranas intracraneales que como sabemos dan el origen y el nacimiento del movimiento al cuerpo, todo esto repercutirá en todos los sistemas del cuerpo que tendrán que adaptarse rápidamente, el sistema sanguíneo, el muscular, el nervioso, el hormonal, es decir, la lesión ya está en todo el cuerpo y tendremos que reequilibrar todas estas piezas que lo componen y dejar que el cuerpo actúe, pues como todos sabemos, él solo, tiene todos los componentes, tantos físicos como químicos para autorregularse, nosotros realmente hacemos poco, él es el gran deshacedor de estos entuertos, nuestro trabajo solo consiste en llevar el movimiento equilibrado a todo el cuerpo, el cuerpo con esto recibe una ayuda para autorregular sus ciclos y funciones.

Bueno a estas alturas os estaréis preguntando a dónde nos lleva todo esto, a mí, esta comprensión me ayudó mucho, después de haber estudiado durante 4 años Osteopatía, de la forma que estaba y sigue estando estructurada en muchos sitios la Osteopatía, es decir, estudiar durante los 2 primeros años osteopatía estructural, el 3º y 4º osteopatía craneal y visceral y, esto me creó bastante confusión, pues el trabajo estaba enfocado en ver las alteraciones y cómo viajaban por síntomas y no por la percepción del movimiento constante que tiene todo nuestro cuerpo desde el cráneo hasta los pies, hacíamos muchos test de arrastre, de valoración pero nunca nos parábamos a palpar el movimiento, se hablaba de él teóricamente pues como el argumento es que  ´´científicamente esto no estaba demostrado ´. Al finalizar empecé a poner orden en mis prácticas y empecé a darme cuenta que tras hacer múltiples test estructurales que unas veces coincidían con el diagnóstico y otras no, de la importancia del cráneo, volví a realizar osteopatía pero esta vez desde un punto de vista distinto, es decir comenzábamos por el cráneo, luego la estructura y finalmente los órganos, al finalizar estos  años comencé  a entender algo más de cómo funciona el cuerpo humano, sus prioridades, su movimiento, sus adaptaciones a la vida y al movimiento y empecé a profundizar en el trabajo para mi principal o por lo menos el primer trabajo que debía realizar en los clientes que era equilibrar el cráneo con sus membranas, la ATM y a partir de ahí, equilibrar todo el cuerpo, esto posiblemente choca con la forma de dar la enseñanza de Osteopatía, y ver a muchos osteópatas que no trabajan el cráneo por no haber recibido una correcta enseñanza en su momento y cuando algo no se trabaja pues se suele olvidar, o por miedo a que dirá el cliente cuando llegue a su consulta por un dolor en el pie o en la cadera y el osteópata comience a tocar su cabeza. Todo está en continuo cambio y la Osteopatía no puede ser ajena a este cambio, debemos poner la Osteopatía en el lugar que realmente le corresponde, nosotros somos artesanos del movimiento y el movimiento es vida, afinemos nuestras herramientas y comencemos a profundizar en el funcionamiento de nuestro cuerpo que es reflejo de nuestro planeta.

No todo es Osteopatía. El universo está en movimiento
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